Categories
Conflitos Geopolítica Opinião

El cóctel nuclear de Cachemira

agnipakindia_28811_f
GERMÁN GORRAIZ LÓPEZ-Analista
Tras tres décadas de guerras, Afganistán sería un estado fallido y corrupto que apenas rebasa los límites de su capital, Kabul y donde la inseguridad generalizada ha dado alas al negocio de la seguridad privada, que emplearía a unos 43.000 hombres .Así, las cifras que maneja la ONU hablan de más de 3.000 civiles muertos desde la invasión del país en 2001, según refleja el informe anual por la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán, (UNAMA). En cuanto a los 55.000 millones de euros llegados del exterior desde 2002, sólo un 12% se habría invertido en mejorar la vida de una población (con un 42% por debajo del umbral de la pobreza y un 33% en serio riesgo de hambruna), sirviendo el resto para alimentar la corrupción o financiar los ejércitos privados.

Así, según una información de The Wall Street Journal que cita como fuente a funcionarios afganos y estadounidenses anónimos, “funcionarios afganos de alta jerarquía habrían evadido desde 2006 más de 3.000 millones de dólares a refugios financieros en el exterior” y respecto al cultivo del opio, desde 2004 un billón de dólares del tráfico de opio habría sido utilizado para financiar la guerra en todos los frentes,aunque hay que resaltar que los ingresos por opio de los talibanes sólo representan el 5% del montante total que genera el negocio.
Desencuentros Obama-Karzai
El presidente Obama llegó en mayo del 2012 a Afganistán en una visita sorpresa para reunirse con su homólogo afgano Hamid Karzai tras el evidente enojo de la Casa Blanca por los continuos desaires del Karzai en su política de aislar a Irán , plasmados en las sucesivas visitas del presidente afgano a China e Irán donde mencionó la “múltiple identidad de Afganistán como una sociedad plural de antigüedad pre-islámica“, en su intento de escapar de la tutela obligada por el protectorado norteamericano en su estrategia contra los talibanes. El entonces consejero de seguridad del presidente norteamericano James Jones, recordó  la necesidad de “seguir combatiendo la corrupción y combatir a los narcotraficantes que aportan gran parte de los medios económicos para los insurgentes así como lograr  la reconciliación de las facciones rivales en Afganistán”, un punto clave del plan de Kabul para conseguir la reinserción de la insurgencia a cambio de trabajo y dinero.
exclusive inside
Convendría recordar que cuando irrumpieron en el tablero afgano los talibán, (milicia ultra-integrista procedente de las madrazas deobandis del norte de Pakistán), Karzai dispuso lo necesario para facilitarles el control de las ciudades en las regiones de influencia popalzai, ya que pese a su fanatismo religioso los consideraba como una milicia de hombres virtuosos que buscaban pacificar un país sumido en los desmanes de los numerosos señores de la guerra. Sin embargo, el asesinato del controvertido Ahmed Wali Karzai (sospechoso de traficar con opio, desviar fondos públicos y reclutar grupos paramilitares al servicio de la CIA), dejó un inquietante vacío de poder pues su asesinato simbolizaba la fragilidad de las instituciones en el nuevo Afganistán.Por su parte, la CIA en un informe secreto habría acusado a Wali Karzai de “ser el mediador del Presidente electo Karzai para iniciar conversaciones secretas para la gestación de un Gobierno de Coalición islamista entre pastunes y talibanes y que tras conseguir en unas elecciones anticipadas la legitimación democrática en las urnas en abril del 2014 procederían a la creación de la República Islámica de Afganistán en el horizonte del 2.015.

Retirada de tropas de la ISAF
En discurso televisado, Obama dictó la sorpresiva orden de retirada de tropas de Afganistán a partir de julio de 2011 poniendo como fecha límite del repliegue el 2014, tras las elecciones Presidenciales en Afganistán. Dicho plan estaría apoyado por la mayoría de congresistas del Partido Demócrata y su  vicepresidente Joe Biden y reduciría el contingente total de soldados desplegados a unos 40.000 soldados para mediados de 2013, pero los altos mandos militares insisten en frenar los repliegues hasta que pase la “temporada de combates” del otoño del 2013. Así, según Reuters,el entonces comandante de Estados Unidos y de la OTAN en Afganistán general John Allen, aseguró que “se necesitará una significativa fuerza de combate hasta fines de 2013″, pues aunque los talibanes han sido expulsados de algunas zonas de su bastión del sur, los combatientes del grupo insurgente afgano Haqqani (afín a los talibán), siguen cometiendo ataques transfronterizos desde sus bases paquistaníes situadas en la frontera oriental con Afganistán.

Así, segúnun.org, Sirajuddin Jallaloudine Haqqani sería uno de los líderes más prominentes e influyentes, de la red Haqqani, (grupo de combatientes con estrecha cooperación tanto con los talibanes como con Al-Qaida ) y habría sido uno de los principales comandantes de la red desde 2004, heredero natural del carisma y la autoridad de su padre, Jalaluddin Haqqani .Recordar que Haqqani fue comandante militar de los talibanes y ministro del régimen talibán, actuando de intermediario entre Al-Qaida y los talibanes a ambos lados de la frontera entre el Afganistán y el Pakistán y estableciendo vínculos muy estrechos con Al-Qaida.

Inicio de conversaciones formales EEUU-Talibán: Convendría recordar que la anterior ministra de Asuntos Exteriores paquistaní,Hina Rabbani Jar, señaló tras un viaje a Kabul que “se habían solucionado parte de los problemas y que Islamabad presionaría a los grupos milicianos afganos para que buscarán la paz si Kabul se lo pedía”, tras lo que los talibán anunciaron la apertura de una oficina política en Catar en el 2.012.

Así, según la agencia Efe,el portavoz talibán Zabiulá Muyahid declaró desde un lugar no especificado: “Hemos alcanzado un principio de acuerdo sobre la oficina de Catar y hemos pedido la puesta en libertad de los presos talibanes que continúan en Guantánamo” y por su parte, el portavoz de la embajada de EE.UU. en Kabul,Gavin Sundwall añadió “Apoyamos un proceso de reconciliación liderado por los afganos en el que los talibanes renuncien a la violencia, rompan con Al Qaida y acepten la Constitución del país”.

Sin embargo, la multiplicación de graves incidentes en que se vieron involucrados soldados estadounidenses (coranes quemados, soldados orinando sobre cadáveres y finalmente la masacre de 17 civiles en la provincia de Kandahar por parte de tropas norteamericanas), forzó a los talibanes a  la suspensión de las negociaciones preliminares con Estados Unidos para poner fin al conflicto en Afganistán. Finalmente, vista la ausencia de solución militar al conflicto, el portavoz de los talibán en Doha (Qatar) Mohamed Naeem en declaraciones a la agencia Reuters, confirmó en el 2012 la intención de los talibán de reiniciar conversaciones preliminares de paz con emisarios estadounidenses, aunque excluyendo a los representantes del Gobierno afgano de Karzai a quien no reconoce y considera un mero títere de EEUU.

Caída en desgracia de Karzai
Karzai por su parte, se consideraba el único interventor legítimo para una eventual negociación con los talibán y molesto con dicha exclusión y con el estatus oficial que se da a los Talibán, respondió con la peligrosa decisión de suspender la negociación con EEUU para suscribir un acuerdo de seguridad que entraría en vigor tras la retirada de tropas de la ISAF en el 2014, acuerdo considerado clave por medios diplomáticos occidentales porque tenía el objetivo de garantizar la estabilidad del sistema político afgano a partir del 2.014, por lo que la CIA habría iniciado la búsqueda de un sustituto a Karzai al no gozar ya de su confianza .

Mediante una operación de propaganda, Hamid Karzai sería acusado de obstaculizar el proceso de paz con los talibanes, por lo que asistiríamos a la creación de un ambiente propicio al derrocamiento de Karzai, reviviendo uno de los aspectos más oscuros de la política exterior de Kennedy, (el derrocamiento y asesinato del presidente survietnamita Diem (1963), no siendo descartable la posterior formación de un Gobierno de Coalición islamista entre pastunes y talibanes tras las previstas elecciones Presidenciales de abril del 2014.

Dicho Gobierno de coalición  contaría “velis nolis” con la tutela y supervisión de EEUU para así asegurar su presencia en un país considerado por el Alto Mando de EEUU “como pieza geoestratégica vital en el rompecabezas del Oriente Medio”, (reconvertida ahora en misión  de entrenamiento y asesoramiento de las Fuerzas de Seguridad afganas y adelgazada hasta los12.000 integrantes), dentro de la estrategia de EEUU de implementar la teoría del “caos constructivo” en Oriente Medio y terminar por desestabilizar el gobierno paquistaní de Zardari. Recordar que Zardari habría sido acusado por EEUU de  “tibieza en la lucha contra Al Qaeda para lograr desbaratar las redes terroristas en Pakistán y para degradar cualquier habilidad que tengan para planear y lanzar ataques terroristas internacionales”, lo que aunado con el escaso entusiasmo de Zardari por “fortalecer las capacidades de contrainsurgencia de Islamabad”, hacen predecir un incierto futuro para él.

Por ello, no sería descartable un golpe de mano auspiciado por la CIA para lograr la balcanización de Paquistán, su debilitamiento como Estado y posterior sumisión a China, para lo que la CIA recurrirá al endémico contencioso de Cachemira  que será un nuevo episodio local  entre un Paquistán aliado de China y una India apoyada por  EEUU, con el agravante de disponer ambos países de misiles balísticos nucleares. Cachemira sería el paradigma perfecto de la implementación de la teoría brzezinskiniana del “caos constructivo” en la región, concepto que se basaría en la máxima atribuida al emperador romano Julio César “divide et impera”, para  lograr la instauración de un campo de inestabilidad  y violencia (balcanización) y originar un  caos que  se  extendería desde Líbano, Palestina y Siria a Iraq y desde Irán y Afganistán hasta Pakistán , Cachemira y Anatolia (Asia Menor).

El cóctel explosivo de Cachemira
agni
Según Fundació Solidaritat UB, Cachemira se habría convertido  “en un cóctel explosivo al aunar ingredientes tan inestables como el contencioso religioso hindú-musulmán, el contencioso territorial y  la guinda de los independentistas cachemires, tradicionalmente oprimidos por un Ejército Indio que tendría desplegados cerca de 300.000 soldados en Cachemira (1 soldado por cada 10 habitantes) y afectados por virus patógenos externos en forma de ex-combatientes yihadistas de Sudán, Paquistán y Afganistán”.

Recordar que Cachemira ha supuesto un enfrentamiento endémico entre Paquistán e India que la han reclamado como suya desde la independencia de los dos Estados en 1947, (los británicos prefirieron la integración de Cachemira en la India porque les ofrecía más garantías que Pakistán para salvaguardar la frontera norte de posibles ataques soviéticos o chinos), pues la región es un punto estratégico para el control de los ríos y de los pasos fronterizos además de suponer un símbolo para la construcción de las identidades nacionales de cada Estado.

Por otra parte, en 1962 estalló un enfrentamiento entre India y China por el desacuerdo chino con la línea fronteriza establecida en 1914 (Línea McMahon), tras el cual China consiguió el control de la meseta de Aksai Chin amén del Glaciar de Siachen, (territorios que  la India sigue reclamando como suyos), por lo que la India mantiene desde hace años una carrera armamentística con su rival y vecino Pakistán con el objetivo inequívoco de prepararse para un nuevo enfrentamiento armado. India dispondría del misil nuclear de última generación Agni V que puede transportar una ojiva nuclear a una distancia de 5.000 kilómetros mientras Paquistán contaría con el misil balístico Hatf IV, desarrollado con la ayuda de China y capaz de transportar una ojiva nuclear y alcanzar los 900 Kilómetros , con lo que en el supuesto de un nuevo enfrentamiento armado, asistiríamos al primer pulso militar EEUU-China en forma de colisión nuclear restringida al aérea geográfica indio-paquistaní, no siendo descartable la posterior extensión del “caos constructivo” al territorio chino.

Así, el objetivo final de EEUU sería la confrontación con la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), (fundada en 2001 por los Cinco de Shanghai (China, Rusia, Kazajistán, Kirgistán, Tajikistán) más Uzbekistán) y convertida junto con los países del ALBA e Irán en el núcleo duro de la resistencia a la hegemonía mundial de Estados Unidos y Gran Bretaña, teniendo al Tibet y a Xinjiang como  escenarios para sus operaciones desestabilizadoras. Además, China, (cuya fachada litoral es mayor que la japonesa), sólo tendría 880.000 kilómetros cuadrados de zona marítima exclusiva, por lo que ha  advertido que “no tiene intención de dejarse encerrar en los límites que estipula la tercera Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982 (UNCLOS)”. Dicha convención adjudica el estatus de “zona económica exclusiva” a las zonas marítimas situadas entre 370 y hasta 650 kilómetros alrededor del territorio insular de un país, condicionante que constriñe literalmente a China en su fachada litoral y que podría desencadenar un conflicto bélico China-EEUU por el control de las vías marítimas del Mar de China en el horizonte del 2.020.

GERMÁN GORRAIZ LÓPEZ-Analista

Categories
Conflitos Geopolítica Opinião

UE treme diante de loucura política na Itália

Morto-vivo da política italiana, Berlusconi lançou o país no caos ao retirar seus ministros do governo. Agora, solução duradoura depende de Beppe Grillo, profeta da negação e do protesto. Analista Bernd Riegert comenta.

A coalizão de governo da Itália, formada por social-democratas e conservadores, mal durou cinco meses. No pleito de fevereiro deste ano, os eleitores não concederam maioria a nenhum dos partidos, forçando uma funesta associação entre a esquerda e o partido do ex-primeiro-ministro Silvio Berlusconi. Assim, em abril, o chefe de governo Enrico Letta embarcou num projeto quase impossível: reger a Itália de forma estável e conduzi-la para fora da dramática crise econômica.

Bernd Riegert

Agora esse governo fracassa ostensivamente, devido ao comportamento irresponsável e egocêntrico de Silvio Berlusconi. O sonegador condenado pela Justiça se agarra a seu posto no Senado, chantageia o governo, utilizando-se, para tal, de seu submisso partido, o Povo da Liberdade (PdL), que ele administra como se fosse uma empresa privada.

Berlusconi – que neste domingo (29/09) completa 77 anos – retirou seus cinco ministros de Roma devido à intenção explícita do Senado de aplicar contra ele a sentença legalmente válida de afastamento.

Com toda frieza, sem considerar os danos que podem resultar à Itália e talvez a toda Europa, Berlusconi mexe seus pauzinhos. Ou será que ficou maluco, como supõem o premiê Letta e o presidente da Confindustria, Giorgio Squinzi, entre outros?

Coalizão sem base

Enquanto Berlusconi faz estardalhaço no grande palco da política italiana, nos bastidores já estava claro, praticamente desde o início da grande coalizão, que as concepções da esquerda e da direita na política econômica e tributária não batem.

Até hoje, Roma não foi capaz de implementar qualquer resolução mais incisiva. Seguem adiados tanto o planejado aumento do Imposto de Valor Agregado quanto a nova regulamentação dos impostos imobiliários. A Itália vem mancando, lá atrás, no que diz respeito aos projetos de reforma mais relevantes. Iniciativas contra o desemprego são quase inexistentes.

Em maio, a União Europeia suspendeu o processo relativo ao déficit público da Itália. Agora, tudo indica que o país terá novamente que se endividar mais do que esperava. Em outubro chega a hora da verdade: o comissário de Finanças da UE, Olli Rehn, vai colocar os números na mesa e examinar o orçamento público italiano para o próximo ano – se é que haverá uma proposta de orçamento, sem um governo operante em Roma.

Em Bruxelas ainda reina o silêncio, mas nas instituições europeias, e sobretudo nos demais países-membros da zona do euro, o clima em relação ao caos na Itália varia da incompreensão ao pavor. Os números básicos da economia nacional acabavam de manifestar uma modesta melhora. Será que os partidos não tinham nada melhor a fazer, do que provocar mais outros meses de estagnação política?

Pressão dos mercados

Há um ano, os mercados financeiros vêm dando aos italianos um pouco de espaço para respirar. O Banco Central Europeu comprou títulos públicos do país e garante que seguirá intervindo. No entanto, a partir da última sexta-feira voltou a subir o preço que Roma tem de pagar por suas dívidas excessivas.

A taxa adicional de risco – ou il spread, difamado como invenção alemã por Berlusconi, em sua campanha eleitoral – é dura realidade. Dentro de curto prazo, os juros poderão esmagar a Itália. A crise está apenas adormecida, não superada, de modo algum.

Se a situação voltar a piorar na Itália, também o restante do sul da Europa vai sofrer. No fim das contas, a crise pode novamente se alastrar por toda a zona do euro, e aí os países do norte teriam que disponibilizar mais verbas e garantias para estabilizar a Itália.

Eleições antecipadas

Em novembro de 2011, os chefes de Estado e de governo da UE conseguiram expulsar do cargo o então primeiro-ministro Silvio Berlusconi, num momento em que seu país se dirigia vertiginosamente para o abismo político financeiro. Porém, mesmo essa intervenção maciça pouco adiantou: Berlusconi prossegue manipulando os fios. A situação na Itália só melhorou ligeiramente. Em Bruxelas, o clima é de perplexidade.

Por isso, nos últimos dias, políticos europeus tentaram por todos os meios demover os protagonistas na Itália de se afundarem numa nova crise de governo. Tarde demais: a crise é um fato, e terminará em eleições antecipadas, dentro de alguns meses.

Até lá, o ancião presidente Giorgio Napolitano deve voltar a instaurar um governo de tecnocratas, como último recurso capaz de conter o alastramento do desastre italiano pelos outros Estados da união monetária. A experiência também mostra, porém, que um governo tecnocrata não costuma durar mais de um ano.

“Cavaliere” volta a atacar

Na Itália, três partidos inconciliáveis atualmente se confrontam: os socialistas, os apóstolos de Berlusconi e os apoiadores do negativista radical Beppe Grillo. Está totalmente em aberto de que forma se comportarão agora os grillini, os frustrados eleitores dos votos de protesto. Grillo predissera repetidamente que o sistema italiano iria se sufocar em si mesmo, antes que nascesse algo de novo. Talvez ele tenha razão.

Entretanto, a facção em torno de Berlusconi é mais forte do que se pensa, fora da Itália. Apesar de todos os escândalos e gafes do “Cavaliere”, quase um terço dos eleitores optou pelo PdL. E o morto-vivo político pretende voltar a fundar seu antigo partido, o Força Itália, para, no próximo pleito, voltar a ser chefe de governo.

Em nome dos interesses da Itália e da Europa, só se pode torcer para que o plano de Berlusconi não vingue. No entanto, o país só estará apto a ser governado se o eurocético Beppe Grillo se movimentar, ou se a ala real-política dos grillini desertar para a esquerda.

 

Fonte: DW.DE

Categories
Conflitos Destaques Geopolítica Opinião

“Europa deveria abolir fronteiras nacionais” – Lech Walesa

Em entrevista exclusiva, Prêmio Nobel da Paz e ex-presidente polonês Lech Walesa diz que o continente europeu deve ter mais solidariedade e se desenvolver na direção de uma república federativa.

Por ocasião do seu 70º aniversário, o ex-chefe de Estado polonês Lech Walesa falou de seu projeto de uma Europa unida em entrevista à Deutsche Welle. Sua biografia é singular: originalmente eletricista, em 1980 assumiu a liderança do primeiro sindicato livre do bloco comunista na Europa Oriental, o Solidariedade de Gdansk. Dez anos mais tarde tornou-se presidente da Polônia, nas primeiras eleições livres em seu país após a queda do comunismo.

Para Walesa, a Alemanha, como peso-pesado no continente europeu, deveria continuar assumindo a responsabilidade pela superação das crises e pelo desenvolvimento de ideias para o futuro. O Prêmio Nobel da Paz de 1983 afirma, ainda, que países mais abastados deveriam ajudar Estados com menos dinheiro na construção da infraestrutura, por exemplo, sendo ressarcidos posteriormente. O ex-sindicalista afirma que “divisões e fronteiras pertencem ao passado”. Para a integração europeia, no entanto, é preciso prosperidade em todo o continente.

Deutsche Welle: Muitos países do leste e do sul da Europa invejam a Polônia pela virada democrática e pelos avanços econômicos das últimas duas décadas, para os quais o senhor contribuiu decididamente. Apesar disso, dezenas de milhares de poloneses foram recentemente às ruas de Varsóvia protestar contra o governo liberal de Donald Tusk. O líder da oposição nacional conservadora, Jaroslaw Kaczynski, está à frente agora nas pesquisas de opinião. O que há de errado com os poloneses?

Lech Wałesa: Em primeiro lugar, nós não dispusemos de um século para o desenvolvimento da democracia e tivemos que acelerar o máximo possível para acompanhar o Ocidente. Muita coisa se acumula numa aceleração assim. Em segundo lugar: o que são algumas dezenas de milhares em relação a 40 milhões? Se tivéssemos reunido os descontentes em outro país, também nos Estados ricos, então tenho certeza que os protestos teriam uma dimensão ainda maior.

Em terceiro lugar: nossa democracia provou seu valor. Embora tenha havido manifestações, esses protestos foram exclusivamente pacíficos. Recolheram-se assinaturas e a conta pela insatisfação dos cidadãos deverá ser paga na próxima eleição. Ou seja, a Polônia passou no teste com a sua democracia e pode servir como modelo de como lidar com o descontentamento.

Em entrevista ao semanário alemão Die Zeit, o senhor expressou o desejo de que os alemães fossem mais corajosos e tivessem maior influência sobre o desenvolvimento e planejamento da Europa. Mas eles acabaram se tornando um bode expiatório, no esforço em combater a crise na Europa. A mídia grega, por exemplo, mostrou caricaturas de Angela Merkel usando uniforme nazista. Como o senhor vê a política alemã para a Europa?

Desde sempre os líderes políticos são criticados. E a Alemanha é um peso-pesado – e isso em todos os setores. Mas os alemães também assumem a responsabilidade pela superação das crises e desenvolvem ideias para o futuro. E eles devem continuar assim. Em tempos em que fronteiras são abolidas, tudo em gira em torno da Europa, não em torno da Alemanha ou Polônia. Nós não deveríamos mais pensar em termos de fronteiras nacionais.

Existem muitos temas novos, contemporâneos, como informação, ecologia, crises – por exemplo, a financeira. Aqui não se trata mais de um banco, mas de um comportamento responsável por parte dos bancos em geral. Então vem a questão do dinheiro: a Alemanha tem, os outros, não. Na Europa, por exemplo, precisamos de uma boa rede de autoestradas, também na Albânia. Ali e em outros lugares, falta dinheiro para tal, então a Alemanha deveria assumir esse encargo e receber o dinheiro de volta, ao longo dos próximos 50 anos. O dinheiro não deve ficar guardado nas meias.

Pouco antes de completar 70 anos, Lech Wałesa (esq.) concedeu entrevista à Deutsche Welle

Em relação à Alemanha, muitos estereótipos e preconceitos são revividos, quase 70 anos após o fim da Segunda Guerra Mundial. Essa situação não se acirraria ainda mais se os alemães começassem a construir autoestradas pela Europa?

De jeito nenhum. Para a integração europeia, precisamos de prosperidade na Europa. Conflitos podem ser evitados somente se, por exemplo, construirmos autoestradas por todas as partes, então a situação vai melhorar em todos os lugares. Existe toda uma lista de tarefas, como, por exemplo, as redes de comunicação.

Os Estados que têm dinheiro também deveriam disponibilizá-lo para países mais pobres e depois ser lentamente ressarcidos. Isso é um bom negócio para todas as partes envolvidas. Esta geração deveria começar a construir o Estado europeu, mas deveria fazê-lo com muito cuidado.

Como esta geração devem proceder, exatamente?

Ninguém sabe ao certo. Para chegar até lá, precisamos de estruturas europeias maiores. Divisões e fronteiras pertencem ao passado. Em quase todas as nossas atividades, somos ainda assaltados por guerras e lembranças. Mas aos poucos nos distanciamos disso. É um processo penoso, mas temos feito grandes progressos. O importante é construir a Europa unida com base em valores comuns, que no momento ainda diferem de país para país.

Nós deveríamos esboçar uma espécie de catálogo de valores, uma espécie de decálogo com dez mandamentos, desenvolvido por fiéis de todas as crenças e também por ateus. O desenvolvimento da futura Europa deveria acontecer sobre este fundamento.

Neste domingo (29/09), o senhor está celebrando 70 anos. Olhando em retrospecto, sabe-se que contribuiu decididamente para a queda do comunismo. Hoje ainda existem muitas ditaduras que perseguem, até mesmo matam seus cidadãos. Qual é a sua receita, como se pode derrotar uma ditadura?

Minha receita se chama: solidariedade. Naturalmente, essa solidariedade difere de país para país. É particularmente importante que os EUA, a única superpotência que restou, também sejam encorajados a remodelar o mundo de forma que, quando antissemitismo, racismo, limpezas éticas ou armas químicas aparecerem em algum lugar, o mundo aja imediatamente e elimine os problemas.

 

Fonte: DW.DE

Categories
Conflitos Destaques Geopolítica

Bashar al-Assad diz que poderia deixar presidência

Assad concede entrevista à jornalista da TV italiana em Damasco – Foto: AP

O presidente sírio Bashar al-Assad declarou neste domingo que seu país acatará a resolução das Nações Unidas sobre armas químicas adotadas na sexta-feira pela ONU, segundo a agência oficial Sana. Ele também afirmou que poderá deixar a presidência se isso for melhor para o país, mas negou a possibilidade de tomar essa decisão em meio à guerra civil.

“Claro, vamos respeitá-la (a resolução) e nossa história demonstra que sempre respeitamos nossa assinatura em todos os tratados que firmamos”, declarou Assad a um jornalista da rede italiana Rai 24. Ele assegurou ainda que seu país “garantirá, com toda a certeza, ajuda e proteção” aos especialistas da Organização para a Proibição de Armas Químicas (OPAQ), que devem chegar a Damasco na terça-feira.

Assad afirmou que deixaria a chefia de Estado se isso contribuísse para melhorar a situação no país, mas disse não pensar em fazê-lo no meio do atual conflito armado. “Se abandonar meu cargo contribuísse para melhorar a situação, não teria nenhum escrúpulo, mas agora devo seguir em meu posto”, disse Assad

“No meio de uma tempestade não se abandona o navio; minha missão é levá-lo ao porto, não abandoná-lo.”

Bashar al-Assad

“No meio de uma tempestade não se abandona o navio; minha missão é levá-lo ao porto, não abandoná-lo”, argumentou Assad na primeira entrevista concedida a um veículo estrangeiro após a resolução do Conselho de Segurança da ONU sobre o desmantelamento do arsenal químico da Síria.

 Irã

Assad também considerou que a reaproximação entre Estados Unidos e Irã é positiva para seu país. “Se os americanos forem sinceros em sua aproximação com o Irã, os resultados serão positivos no que diz respeito à crise síria e todas as crises na região”, disse Assad. “Os iranianos, como os sírios, não confiam nos americanos (…) mas os iranianos não agem com rancor em sua reaproximação. É um passo bem estudado que se baseia na experiência dos iranianos com os Estados Unidos desde a revolução iraniana de 1979”, ressaltou.

Rohani, que esteve sob os holofotes em Nova York onde participou da Assembleia Geral da ONU, conversou por telefone com o presidente americano pouco antes de partir para Teerã na sexta-feira.

Europa não é capaz de conduzir negociações

Em contrapartida, Assad disse que a Europa não tem a capacidade necessária para desemprenhar um papel-chave nas negociações de paz sobre a Síria. “Sinceramente, a maioria dos países europeus não tem a capacidade de desemprenhar um papel na Genebra II (conferência de paz sobre a Síria), já que não possui o que se necessita para ter sucesso nesse papel”, afirmou.

“Eles adotaram a política americana em suas relações com diferentes países (da região) desde a presidência de George Bush. Como poderiam desempenhar um papel sem falta a eles credibilidade”, questionou. “Como podem falar de ajuda humanitária, enquanto a Europa impõe o pior embargo à Síria desde a sua dependência em 1946”, insistiu.

Oposição

Quanto a oposição, Assad ressaltou que para ele, “os homens armados são terroristas”. “Não importa qual partido político participe da conferência de Genebra, mas não podemos, por exemplo, conversar com organizações ligadas à Al-Qaeda ou com terroristas. Não podemos negociar com pessoas que pedem uma intervenção militar na Síria”, declarou, em referência à Coalizão Nacional de oposição síria.

O Conselho de Segurança das Nações Unidas aprovou na noite de sexta-feira, por unanimidade, uma resolução que prevê a destruição do arsenal químico do regime sírio de Bashar al-Assad. Essa é a primeira resolução adotada pelo máximo órgão da ONU sobre a Síria desde o início do conflito naquele país, em março de 2011, após os vetos de Rússia e China a três projetos precedentes. A resolução do Conselho de Segurança foi aprovada por seus 15 membros, entre eles os cinco permanentes com direito a veto: Estados Unidos, Rússia, China, França e Grã-Bretanha.

Quase de forma simultânea, o secretário-geral da ONU, Ban Ki-moon, anunciou uma nova conferência de paz sobre a Síria, denominada Genebra II, que será realizada em meados de novembro com o objetivo de tentar organizar uma transição política no país mergulhado em uma sangrenta guerra civil.

Com informações das agências AFP e EFE

http://noticias.terra.com.br/mundo/oriente-medio/siria-assad-diz-que-poderia-deixar-presidencia-mas-nao-em-meio-a-guerra,425ef69dd0661410VgnCLD2000000dc6eb0aRCRD.html

Fonte: Terra

 

Categories
Defesa Sistemas de Armas Vídeo

Vídeo – Metralhadora NEGEV NG7 LMG

NEGEV NG7 LMG

[embedplusvideo height=”395″ width=”650″ editlink=”http://bit.ly/1aC4G2Y” standard=”http://www.youtube.com/v/Aso0Hd8CP_w?fs=1″ vars=”ytid=Aso0Hd8CP_w&width=650&height=395&start=&stop=&rs=w&hd=0&autoplay=0&react=1&chapters=&notes=” id=”ep7398″ /]

 

 

Categories
Conflitos Geopolítica

“As guerras que você não vê”

Sugestão: Lucena

POR

JOHN PILGER

No manual de contraguerrilha do Exército dos EUA, o comandante general David Petraeus descreve a guerra do Afeganistão como “guerra de percepção (…) continuamente conduzida pelos noticiários.” O que interessa não é tanto o dia-a-dia das batalhas contra os Talibã, mas o modo como a aventura é vendida nos EUA, onde “a mídia influencia diretamente a atitude de grupos-chaves de opinião”. Ao ler isso, lembrei do general venezuelano que liderou um golpe contra o governo em 2002. “Tínhamos uma arma secreta”, gritava ele. “Temos a mídia, sobretudo a TV. Sem mídia, não se faz coisa alguma”.

Nunca se consumiu tanta energia oficial para garantir que jornalistas conspirassem com os comandantes das campanhas militares de conquista, que, segundo dizem os generais, são agora “perpétuas”. Ao ecoar os senhores da guerra do Ocidente — como o ex-vice-presidente dos EUA, Dick Cheney, que prognosticou “50 anos de guerra” –, os jornais organizam um estado de conflito permanente, algo cujo sucesso depende de manter à margem um inimigo cujo nome eles não ousam mencionar: o público.

Em seu QG em Chickands [Inglaterra], o aparato de guerra psicológica (Psyops) do ministério da Defesa prepara media trainers imergindo-os num jargão global de “dominação da informação”, “ameaças assimétricas” e “ciberameaças”. Partilham premissas que servem também nos métodos de interrogatório que já provocaram inquérito público sobre a prática de tortura por soldados britânicos, no Iraque. A desinformação “jornalística” e a barbárie da guerra colonial têm muito em comum.

Claro: só o jargão é novo. Na abertura de meu filme “A guerra que você não vê” [orig. The War You Don’t See na qual pode ser visto mais abaixo com legendas em português], há uma referência a uma conversa privada, em tempos de pré-WikiLeaks, em dezembro de 1917, entre David Lloyd George, primeiro-ministro britânico durante boa parte da I Guerra Mundial, e CP Scott, editor do jornal Manchester Guardian. “Se as pessoas soubessem a verdade”, disse o primeiro ministro, “a guerra acabaria amanhã. Evidentemente não sabem. Não podem saber.”

No início daquela I Guerra Mundial, a guerra para “por fim a todas as guerras”, Edward Bernays, amigo e confidente do presidente Woodrow Wilson, cunhou o termo “relações públicas”, como eufemismo para “propaganda” (“palavra que não se podia pronunciar, durante a guerra”). Em seu livro Propaganda (1928), Bernays apresenta as “Relações Públicas” como “governo invisível, que realmente dirige o país”, graças à “manipulação inteligente das massas”. Para conseguir manipulá-las, era preciso “criar uma pseudo-realidade” e era preciso também “que a imprensa adotasse essa falsa realidade, como real”. (O primeiro monumental sucesso da propaganda & publicidade inventada por Bernays foi ensinar as mulheres a fumar em público. Associou o cigarro à libertação feminina. Seus cartazes mostravam mulheres fumando: “as tochas da liberdade”.)

Durante a guerra do Vietnã, ainda jovem repórter, comecei a ver como a coisa funciona. Na minha primeira viagem, vi o efeito das bombas de napalm em duas vilas; o napalm continua a queimar por baixo da pele; muitas das vítimas eram crianças; havia pedaços de corpos pendurados em galhos de árvores. Os jornais falavam de “tragédias inevitáveis que acontecem em todas as guerras”. Não explicavam por que virtualmente toda a população do Vietnã do Sul corria risco de ser morta pelos “aliados”, os EUA. Termos de Relações Públicas, como “processo de paz” e “dano colateral” viraram tema de conversa em todos os lares norte-americanos. Praticamente nenhum jornalista usa a palavra “invasão”. “Envolvimento” e, mais tarde “conflito” converteram-se num novo vocabulário, segundo o qual a matança de civis nunca passa de “erro trágico”; e ninguém jamais põe em dúvida a boa intenção dos invasores.

Em Saigon, pelas paredes de todas as redações onde trabalhavam os jornalistas correspondentes, viam-se fotos horrendas jamais publicadas e nunca enviadas, porque o objetivo “jornalístico” era não “espetacularizar” a guerra, atormentando ainda mais o público. Além do mais, não eram fotos “isentas”. O massacre de My Lai não foi notícia em 1968, apesar de praticamente todos os jornalistas correspondentes saberem o que acontecera (e também de outros massacres). A notícia chegou aos EUA e ao mundo pelo trabalho de um jornalista independente, Seymour Hersh. A capa de Newsweekdizia: “Tragédia Americana” – como se os norte-americanos fossem as vítimas, ideia que Hollywood aproveitou com entusiasmo, em filmes como The Deer Hunter e Platoon. A guerra era suja e trágica, mas a causa continuava nobre. Pior: os EUA estavam sendo derrotados, por culpa de uma parte da imprensa, irresponsável, hostil, antipatriótica e sem censura.

Por mais que tudo isso fosse falso, essas realidades falseadas e os métodos para falsear a realidade foram as “lições” que aprenderam os que hoje fazem guerra pelo mundo e por parte muito significativa da imprensa. Depois do Vietnã, tornaram-se freqüentes os jornalistas “incorporados” às tropas – e quanto mais incorporados, mas indispensáveis para o prosseguimento das políticas de guerra dos EUA dos dois lados do Atlântico. Com honrosas exceções, foi o que aconteceu nos EUA. Em março de 2003, cerca de 700 jornalistas incorporados, e respectivas equipes técnicas de televisão, acompanharam as tropas dos EUA que invadiram o Iraque. Quem os ouça falar ou leia o que escreviam, terá a impressão de que estavam, outra vez, salvando a Europa da praga nazista. Não se vê o povo do Iraque. John Wayne voltou às salas de jantar dos EUA.

O auge foi a entrada vitoriosa em Bagdá, e as imagens, pela televisão, de multidões que festejavam a derrubada de uma estátua de Saddam Hussein. Por trás da fachada, uma equipe de “agentes ‘psy’” manipulavam os relatórios. Um desses relatórios que ninguém viu, falava de “um circo jornalístico, onde havia mais jornalistas norte-americanos que iraquianos na rua”. Rageh Omaar, que lá estava como correspondente da BBC, noticiou, para todos os principais noticiários de televisão: “As pessoas saiam às ruas para saudar os soldados [norte-americanos] fazendo o V-da-vitória. O que se vê aqui se repete por toda a capital do Iraque”. A notícia do dia, jamais noticiada, era que, em todo o Iraque, começara o massacre, a conquista e a destruição sangrentas de toda a sociedade iraquiana.

No meu filme [The War You Don’t See], Omaar fala com franqueza admirável: “Sei que não fiz o que deveria ter feito, como jornalista”, diz ele. “Não protestei, não denunciei o que estava vendo: que ninguém estava noticiando o mal-estar geral, no Iraque”. E lembra que a propaganda militar britânica realmente manipulou toda a cobertura da queda de Basra, cidade que, segundo “BBC News 24”, teria caído “17 vezes”. A cobertura, diz Omaar, “foi uma câmara de eco gigante”.

A magnitude do sofrimento do povo iraquiano, vítima de massacre, não apareceu nos noticiários. À frente da sede do governo britânico, na noite da invasão, Andrew Marr, então editor de política da BBC, disse: “Tony Blair previu que seria possível tomar Bagdá sem derramamento de sangue e que, no final, os iraquianos festejariam. Como se vê, acertou as duas previsões” (…). Pedi uma entrevista a Marr, para o filme, mas ele recusou. (…)

Dan Rather, que foi âncora da CBS por 24 anos, não se recusou a falar. “Havia medo, em todas as redações dos EUA”, disse ele. “Todos temiam perder o emprego. Todos temiam ser rotulados como antipatrióticos, ou coisa assim”. Rather diz que a guerra fez dos jornalistas “estenógrafos”; que, se alguém jornalista questionasse o processo de omitir e distorcer os fatos, a invasão do Iraque não teria acontecido. É o que dizem hoje inúmeros jornalistas veteranos que entrevistei para o filme, nos EUA.

Na Grã-Bretanha, David Rose, cujas colunas no Observer tiveram papel importante no processo de associar Saddam Hussein à al-Qaeda e ao 11/9, deu-me entrevista corajosa, na qual diz “Não há explicação possível (…) O que aconteceu no Iraque foi crime, crime em larga escala”.

“Se houve crime, os jornalistas foram cúmplices?” – perguntei a ele.

“Foram. Talvez sem saber, ou sem querer, mas foram cúmplices.” (…)

Ninguém imaginava que aconteceria WikiLeaks. Na atual avalanche de documentos oficiais revelados, sobretudo documentos em que se veem as maquinações que levaram à guerra – como a obsessão dos EUA contra o Irã –, pouco se tem falado sobre o fracasso do jornalismo.

Uma das razões pela qual Julian Assange parece despertar tão compacta hostilidade entre os jornalistas empregados de diferentes lobbies – os mesmos que o assessor de imprensa de George Bush chamou certa vez de “cúmplices facilitadores” – é que WikiLeaks é a voz que expõe o fracasso desse jornalismo e desses jornalistas.

Por que a opinião pública teve de esperar que surgisse WikiLeaks, para descobrir quem manda, de fato, até em governos eleitos, e como opera esse poder que não conhece qualquer democratização?

Como revela documento do ministério da Defesa, de 2 mil páginas, os jornalistas mais efetivos são os que o poder considera como “não incorporados” ou “não conversáveis” [orig. non clubbable], mas como “ameaça”. (…)

Em meu filme, perguntei a Julian Assange como o WikiLeaks lida com as leis de sigilo britânicas, reconhecidamente draconianas. “Bem”, disse ele, “recebemos os documentos sigilosos, nos termos da lei britânica. A lei britânica diz que é crime destruir informação sigilosa. A informação sigilosa nos foi mandada, sem que tivéssemos pedido ou pago por elas. Se não podemos destruir informação sigilosa… só restava publicar tudo.” Vivemos tempos.

Fonte: Outras Palavras

 
 

 

Categories
Conflitos Geopolítica Opinião

O silencioso golpe militar que se apoderou de Washington

ads_the-tyranny-of-king-washington-dlcUm ataque contra a Síria ou Irã ou contra qualquer outro demônio estadunidense se baseará em uma variante de moda, a “Responsabilidade de Proteger”, ou R2P, cujo fanático pregoeiro é o ex-ministro de Relações Exteriores australiano Gareth Evans, co-presidente de um “centro mundial” com base em Nova Iorque. Por John Pilger, do The Guardian

Sugestão: Lucena

Por John Pilger, Jornalista do The Guardian. Grã Bretanha. Em “Bitácora” do Uruguai.


Tradução: Liborio Júnior

Na parede tenho exposta a primeira página do Daily Express de 5 de setembro de 1945 com as seguintes palavras: “Escrevo isto como uma advertência ao mundo”. Assim começava o relatório de Wilfred Burchett sobre Hiroshima. Foi a notícia bomba do século.

Com motivo da solitária e perigosa viagem com a qual desafiou as autoridades de ocupação estadunidenses, Burchett foi colocado na picota, sobretudo por parte de seus colegas. Avisou que um ato premeditado de assassinato em massa a uma escala épica acabava de dar o disparo de partida para uma nova era de terror.

Na atualidade, [a advertência de] Wilfred Buirchett está sendo reivindicada pelos fatos quase todos os dias. A criminalidade intrínseca da bomba atômica foi corroborada pelos Arquivos Nacionais dos EUA e pelas ulteriores décadas de militarismo camuflado como democracia. O psicodrama sírio é um exemplo disso. Uma vez mais somos reféns da perspectiva de um terrorismo cuja natureza e história continuam sendo negadas inclusive pelos críticos mais liberais. A grande verdade inominável é que o inimigo mais perigoso da humanidade está do outro lado do Atlântico.

A farsa de John Kerry e as piruetas de Barack Obama são temporais. O acordo de paz russo sobre armas químicas será tratado ao cabo do tempo com o desprezo que todos os militaristas reservam para a diplomacia. Com a al-Qaeda figurando agora entre seus aliados e com os golpistas armados pelos EUA solidamente instalados no Cairo, os EUA pretendem esmagar os últimos Estados independentes do Oriente Próximo: primeiro a Síria, depois o Irã. “Esta operação [na Síria]”, disse o ex-ministro de exterior francês Roland Dumas em junho, “vem de muito antes. Foi preparada, pré-concebida e planejada”.

Quando o público está “psicologicamente marcado”, como descreveu o repórter do Canal 4, Jonathan Rugman, a esmagadora oposição do povo britânico a um ataque contra a Síria, a supressão da verdade se converte em tarefa urgente. Seja ou não verdade que Bashar al-Assad ou os “rebeldes” utilizaram gás nos subúrbios de Damasco, são os EUA, não a Síria, o país do mundo que utiliza essas terríveis armas de forma mais prolífica.

Em 1970 o Senado informou: “Os EUA derramaram no Vietnã uma quantidade de substâncias químicas tóxicas (dioxinas) equivalente a 2,7 quilos por cabeça”. Aquela foi a denominada Operação Hades, mais tarde rebatizada mais amavelmente como Operação Ranch Hand, origem do que os médicos vietnamitas denominam “ciclo de catástrofe fetal”. Vi gerações inteiras de crianças afetadas por deformações familiares e monstruosas. John Kerry, cujo expediente militar escorre sangue, seguramente que os lembra. Também os vi no Iraque, onde os EUA utilizaram urânio empobrecido e fósforo branco, como o que fizeram os israelenses em Gaza. Para eles não houve as “linhas vermelhas” de Obama, nem o psicodrama de enfrentamento.

O repetitivo e estéril debate sobre se “nós” devemos “tomar medidas” contra ditadores selecionados (ou seja, se devemos aplaudir os EUA e seus acólitos em outra nova matança aérea) forma parte de nosso lavado de cérebro. Richard Falk, professor emérito de Direito Internacional e relator especial da ONU sobre a Palestina, o descreve como “uma máscara legal/moral unidirecional com anseios de superioridade moral e cheia de imagens positivas sobre os valores ocidentais e imagens de inocência ameaçada cujo fim é legitimar uma campanha de violência política sem restrições”. Isso “está tão amplamente aceito que é praticamente impossível de questionar”.

Se trata da maior mentira, parida por “realistas liberais” da política anglo-estadunidense e por acadêmicos e meios de comunicação auto proclamados gestores da crise mundial mais que como causantes dela. Eliminando o fator humanidade do estudo dos países e congelando seu discurso com uma linguagem a serviço dos desígnios das potências ocidentais, endossam a etiqueta de “falido”, “delinquente” ou malvado aos Estados aos que depois infligirão sua “intervenção humanitária”.

Um ataque contra a Síria ou Irã ou contra qualquer outro demônio estadunidense se baseará em uma variante de moda, a “Responsabilidade de Proteger”, ou R2P, cujo fanático pregoeiro é o ex-ministro de Relações Exteriores australiano Gareth Evans, co-presidente de um “centro mundial” com base em Nova Iorque. Evans e seus grupos de pressão generosamente financiados jogam um papel propagandístico vital instando a “comunidade internacional” a atacar os países sobre os quais “o Conselho de Segurança resiste aprovar alguma proposta ou que recusa abordá-la em um prazo razoável”.

O de Evans vem de longe. O personagem já apareceu em meu filme de 1994, Death of a Nation, que revelou a magnitude do genocídio no Timor Leste. O risonho homem de Canberra alça sua taça de champanhe para brindar por seu homólogo indonésio enquanto sobrevoam o Timor Leste em um avião australiano depois de haver firmado um tratado para piratear o petróleo e gás do devastado país em que o tirano Suharto assassinou ou matou de fome um terço da população.

Durante o mandato do “débil” Obama o militarismo cresceu talvez como nunca antes. Ainda que não haja nenhum tanque no gramado da Casa Branca, em Washington se produziu um golpe de Estado militar. Em 2008, enquanto seus devotos liberais enxugavam as lágrimas, Obama aceitou em sua totalidade o Pentágono que lhe legava seu predecessor George Bush, completo com todas suas guerras e crimes de guerra. Enquanto a Constituição vai sendo substituída por um incipiente Estado policial, os mesmos que destruíram o Iraque a base de comoção e pavor, que converteram o Afeganistão em uma pilha de escombros e que reduziram a Líbia a um pesadelo hobbesiano, esses mesmos são os que estão ascendendo na administração estadunidense. Por trás de sua amedalhada fachada, são mais os antigos soldados estadunidenses que estão se suicidando que os que morrem nos campos de batalha. No ano passado 6.500 veteranos tiraram suas vidas. A colocar mais bandeiras.

O historiador Norman Pollack chama isso de “liberal-fascismo”: “Em lugar de soldados marchando temos a aparentemente mais inofensiva militarização total da cultura. E em lugar do líder grandiloquente temos um reformista falido que trabalha alegremente no planejamento e execução de assassinatos sem deixar de sorrir um instante”. Todas as terças-feiras, o “humanitário” Obama supervisiona pessoalmente uma rede terrorista mundial de aviões não tripulados que reduz a mingau as pessoas, seus resgatadores e seus doentes. Nas zonas de conforto do Ocidente, o primeiro líder negro no país da escravidão ainda se sente bem, como se sua mera existência supusesse um avanço social, independentemente do rasto de sangue que vai deixando. Essa obediência a um símbolo destruiu praticamente o movimento estadunidense contra a guerra. Essa é a particular façanha de Obama.

Na Grã Bretanha as distrações derivadas da falsificação da imagem e da identidade políticas não triunfaram completamente. A agitação já começou, mas as pessoas de consciência deveriam apressar-se. Os juízes de Nuremberg foram sucintos: “Os cidadãos particulares têm a obrigação de violar as leis nacionais para impedir que se perpetrem crimes contra a paz e a humanidade”. As pessoas normais da Síria, e muito mais gente, como nossa própria autoestima, não se merecem menos nestes momentos.


Fonte: Carta Maior

Categories
Conflitos Geopolítica Inteligência

A Arábia Saudita, em pânico, está surtando

Prince-Turki-al-Faisal-fo-007 (1)

13-20/9/2013, Conflicts Forum WEEKLY COMMENTS
 

 

Dia 12/9/2013, o príncipe Turki da Arábia Saudita falou na reunião do Defence and Security Forum em Londres. O príncipe Turki é conhecido pelas análises frias e objetivas, e embora sempre empenhado defensor da Arábia Saudita, e sunita, é diplomata experiente.

Pois, apesar de toda sua experiência, o que ele disse em Londres, em resumo, foi:

– A Arábia Saudita é potência econômica dominante no Oriente Médio e, também “líder ilustre do mundo muçulmano mais amplo”; e o Irã, disse ele, por sua vez, é o país líder dos muçulmanos que estão contra os EUA. Além dos modos sempre beligerantes da liderança iraniana, disse o príncipe Turki, a Arábia Saudita tem dois graves problemas com o Irã: primeiro, o programa nuclear, que continua, disse ele, e que nenhuma sanção conseguirá jamais deter; e contra o qual, disse o príncipe Turki, devem-se usar meios militares, se necessário. E, em segundo lugar, há a questão da “intromissão” dos iranianos: a “intromissão” dos iranianos nos países de maioria xiita e também em estados de minoria xiita “tem de acabar”. O príncipe Turki alertou que a Arábia Saudita intervirá diretamente naqueles estados para opor-se a “todas e quaisquer ações” iranianas. A influência e as ações iranianas no Iraque foram “inaceitáveis”, disse o príncipe saudita. A Arábia Saudita tem “profundas e firmes” reservas contra o governo de Maliki. A Arábia Saudita fará tudo que estiver ao seu alcance para pôr fim a ações de militares iranianos e do Irã em geral que visem a apoiar Maliki: “Trabalharemos para garantir que o Iraque se torne membro independente do mundo árabe.”

No Líbano, disse o príncipe Turki, o Hizbullah ameaça a própria existência do país, por seu “temerário” [orig. reckless] envolvimento na Síria. Exigiu que o Hizbullah seja desarmado e seus líderes julgados pelo assassinato de Rafic Hariri. Quanto à Síria: “o apoio da liderança iraniana a Assad, desde o início, é ato criminoso e deve ser julgado na Corte Criminal Internacional de Haia. A farsa do controle internacional sobre as armas químicas de Bashar seria cômica se não fosse tão flagrantemente pérfida, concebida com o único objetivo de dar a Obama uma linha de fuga, além de ajudar Assad a massacrar o próprio povo”.

COMENTÁRIO: O que se vê aí é a Arábia Saudita em estado de total desequilíbrio, e enunciado por um experiente diplomata saudita. A Arábia Saudita perdeu o próprio centro de gravidade: já não cabe em si; de fato, está preocupantemente fora de si, frustrada além de todos os limites da racionalidade.

Não se trata apenas de a Arábia Saudita declaradamente opor-se a qualquer entendimento com o Irã; trata-se sobretudo de os sauditas insistirem em que qualquer ‘entendimento’ que envolva os sauditas só ser pensável depois de o presidente Assad ter sido deposto, e as ‘minorias’ terem sido removidas completamente do poder na Síria (o que significa: só depois de o Islã sunita e a influência saudita terem sido restaurados na Síria). Para os sauditas, o Irã tem de ser marginalizado e humilhado politicamente no Oriente Médio, antes de que se cogite de iniciar qualquer ‘entendimento” entre Washington e Teerã.

O destampatório que o príncipe Turki não conteve contra Obama parece indicar que a Arábia Saudita sente-se extremamente, quase paranoicamente vulnerável, ante a possibilidade de a posição iraniana – em vez de estar sendo esvaziada e enfraquecida – estar sendo, isso sim, reforçada. Em nosso Comentário da semana passada,[1] já sugeríamos que esse deve ser o resultado, se a doutrina Carter-Bush para o Oriente Médio já tiver ultrapassado seu ‘prazo de validade’ política e já não ser politicamente exequível, na política dos EUA.

Se a Síria (para nem falar do Irã) já se mostra politicamente ‘difícil demais’ (com a opinião pública e os parlamentos já desiludidos quanto à eficácia dos ‘meios’ norte-americanos), toda a política exterior ocidental para o Oriente Médio terá de ser fundamentalmente repensada. Tudo isso, é claro, ainda são hipóteses a serem exploradas (ver continuação do comentário).

Mas o que o príncipe Turki está dizendo é impressionante: exatamente quando os EUA parecem esgotados (exauridos, depois de uma sucessão de guerras falhadas) e a ponto de tirar de sobre os próprios ombros a carga de assegurar que nenhuma potência hostil (leia-se: o Irã) assuma influência significativa, mediante qualquer tentativa para controlar e administrar e controlar a política de toda a região…

Exatamente nesse momento, o príncipe Turki declara, com todas as letras, que a Arábia Saudita, simplesmente, assumirá a implantação da Doutrina Carter: oposição absoluta a “toda e qualquer” ação de iranianos/Hizbullah em todo o Oriente Médio, do Bahrain ao Egito.

Na prática, a Arábia Saudita disse, semana passada, em Londres, que, se os EUA não estão preparados para ‘re-fazer’ o Oriente Médio, a Arábia Saudita assumirá a tarefa.

Sim, os sauditas têm o dinheiro, mas absolutamente não têm os meios para serem operacionalmente efetivos. É como um exército que tem comandantes de brigada e generais (a família real, em outras palavras), mas não têm os tenentes, os sargentos os soldados rasos, nem nenhum dos grupos especializados que, de fato, são os que convertem ‘ordens de comando’ em ação tangível.

Os sauditas absolutamente não têm o sistema necessário para gerir a mobilização sectária que eles mesmos incendiaram nem para dirigir o fogo na direção de algum resultado político real, precisamente porque só a família real tem poder e autoridade para fazer as coisas acontecerem. Todo o poder operacional dos sauditas resume-se a assinar os cheques – e não têm estrutura para administrar os ‘detalhes’. Foi o que já se viu, exatamente, com os grupos orientados pela al-Qae’da na Síria. Diferentes dos EUA, os príncipes sauditas jamais se dedicam a ‘nutrir’ os movimentos na direção de torná-los efetivos e eficazes: eles compram movimentos. Resultado dessa ação, os grupos Takfiri é que se provaram mais efetivos no campo de combate. Daí em diante, só eles encontraram via fácil para receber financiamento.

O impulso saudita para mobilizar o Islã sunita e fazer dele uma força política de transformação (contrarrevolucionária) – principalmente mediante fartos desembolsos de dinheiro e recorrendo sempre ao discurso sectário – deu em nada e está hoje em frangalhos.

Basta olhar em volta – hoje as principais tensões concentram-se em sunitas contra sunitas, porque as pressões criadas pelos movimentos dos sauditas (em locais como Egito, Líbia e Síria) contribuíram para minar e enfraquecer a identidade sunita. A Arábia Saudita – guiada pelo príncipe Bandar – pôs-se em posição mais difícil do que a que poderia sustentar. Mas, se a fala do príncipe Turki reflete acuradamente o pensamento saudita ‘oficial’, a expressão “mais difícil do que poderia sustentar” é fraca, para descrever a atual posição dos sauditas.

 

Tudo isso significa, isso sim, instabilidade volátil.

A Arábia Saudita, de fato, trabalhou na direção oposta do que o príncipe Turki diz que eram seus objetivos – pelo menos na Síria: em vez de desmantelar a al-Qae’da, como o príncipe Turki diz que é o objetivo saudita, o embaixador israelense que está deixando Washington, em comentário-desabafo, entregou tudo: “A mensagem inicial sobre a questão síria foi que nós sempre quisemos que [o presidente] Assad saísse de lá. Nós sempre preferimos os bandidos não apoiados pelo Irã aos bandidos apoiados pelo Irã” – disse ele.[2] E era assim, disse ele, mesmo se “os bandidos” fossem afiliados da al-Qaeda. “Entendemos que são muito bandidos” – continuou ele, acrescentando que por “bandidos” não se referia a toda a oposição síria. “Mesmo assim, o maior perigo para Israel é o arco estratégico que se estende de Teerã, a Damasco e a Beirute. E já víamos o regime de Assad como pedra basilar desse arco. Essa já era nossa posição desde bem antes do início das hostilidades na Síria. Com o início das hostilidades, nós continuamos a desejar a saída de Assad.”  Não há dúvidas de que o príncipe Turki partilha idênticos sentimentos sobre o ‘arco’.[3]

O embaixador Oren, na sequência, reforça ainda mais a conexão entre Israel e a política do Golfo: “nos últimos 64 anos provavelmente não existiu maior confluência de interesse entre Israel e os Estados do Golfo. Estamos de acordo com os Estados do Golfo sobre a Síria, o Egito e a questão palestina. Não há dúvidas de que também estamos de acordo com os Estados do Golfo, sobre o Irã. É mais uma das oportunidades criadas pela Primavera Árabe.”

A Arábia Saudita pode ter-se aproximado de Israel no que tenha a ver com Síria e Egito, mas, ao fazê-lo rompeu com a política dos EUA e europeia. Como disse recentemente o ‘número 2’ da CIA recentemente aposentado, Mike Morell: “Quando se vê o potencial de uma presença tão dominante da al-Qaeda como na Síria, no final desse conflito… Será que consumimos tantas vidas humanas e tantos dólares, não para negar qualquer tipo de santuário, mas, simplesmente, para mudar o endereço da base terrorista?”[4]

E Mike Morell continua: “Não há dúvida alguma de que aquela ideologia espalhou-se para o Norte da África e outras partes do Oriente Médio. E que todas essas áreas podem vir a ser, eventualmente, o tipo de santuário para terroristas que, sim, são ameaça significativa à segurança dos EUA. Por hora, ainda não são. Por enquanto são só uma ameaça regional. Mas… o local que me preocupa, porque pode vir a ser paraíso seguro para a al-Qaeda e converter-se na ameaça que a al-Qaeda já era, para nós, antes do 11/9, é a Síria, em primeiro lugar; em segundo lugar, o Afeganistão…”.[5]

O tom de pânico que se vê na fala do príncipe Turki, contudo, é compreensível. A situação dos Estados do Golfo é muito vulnerável: eles apostaram tudo em que o Irã seria superado e ‘contido’ de um modo ou de outro, e não economizaram. Agora, o apoio externo com o qual tanto contaram (e para cuja obtenção investiram tantos bilhões em compra de armas) parece hoje existencialmente abalado e instável. Os sauditas temem que haja um preço a pagar. Além de tudo mais, os Estados do Golfo abriram guerra contra islamistas – e inexoravelmente o torvelinho continua a consumir credibilidade e legitimidade de todos os lados.

 

Mas a Arábia Saudita não é a única a manifestar sintomas de ansiedade psicológica. Um outro tipo de histeria parece tomar conta também do Ocidente: o aparente ‘refugo’ de Obama, que ainda não saltou o ‘obstáculo’ “Síria” levou a um surto sem precedentes de “Putin-fobia”.

Um ex-embaixador britânico, em estado terminal de depressão, disse, dia 9/9/2013, que aquele teria sido “o pior dia para a diplomacia dos EUA e toda a diplomacia ocidental, desde o início dos registros históricos”.[6] E quando se leu a carta aberta assinada pelo presidente Putin e publicada no New York Times,[7] comentaristas entraram também em surto psicótico de alta rotação, porque Putin ‘dinamitara’ o excepcionalismo norte-americano.[8] Um importante senador Democrata disse à rede CNN que “quase vomitei” ao ler a coluna de Putin no New York Times, na qual o presidente russo explicou sua proposta de paz para a Síria. O Republicano John McCain também foi excepcionalmente agressivo nos comentários sobre a coluna de Putin: disse que seria “orwelliana” e que Putin teria “ego mamute”. E colunista de uma revista russa liberal assegurou aos seus leitores que Putin, de fato, pouco liga para o que aconteça na Síria, que só pensa em se autopromover e que, além do mais, só “velhotas murchas de mais de 50” apoiam Putin.

Tudo isso cheira a ‘Suez’. Naquele momento, a Grã-Bretanha e a França, ante as provas que se avolumavam do enfraquecimento de suas respectivas economias e influência, pouco antes da 2ª Guerra Mundial, e obcecadas por fazer crer – contra todas as evidências de enfraquecimento – de que continuavam tão fortes e poderosas como antes, decidiram fazer uma exibição de força (em local bem distante, é claro). Pouco depois do fracasso da tentativa, Nasser nacionalizou Suez. Vivemos outra vez tempos instáveis.

*****************************************